lunes, 11 de septiembre de 2017

Aprendizaje speedy gonzález ...ándaleeeee (II). Simon Sinek & La verdad sobre los milennials... : la nueva iglesia de la falta, la pizza de Jus-Eat en 4 piezas: crianza, tecnología, impaciencia y ambiente


El juego ritual y la nueva religión mundial En las naciones desarrolladas, la edad para salir de la escuela excede el aumento de los años de vida probable. Dentro de una década se cortarán ambas curvas y crearán un problema para Jessica Mitford y para los profesionales que se interesan en una "educación terminal". Me hace recordar la Edad Media tardía, cuando la demanda por los servicios de la Iglesia sobrepasó la duración de vida, y se creó el "purgatorio" para purificar las almas bajo el control papal antes de que pudiesen ingresar en la paz eterna. Lógicamente, esto condujo primero a un tráfico de ingulgencias y luego a un intento de Reforma. El Mito del Consumo Sin Fin ocupa ahora el lugar de la creencia en la vida eterna.

Arnold Toynbee señaló que la decadencia de una gran cultura suele ir acompañada por el surgimiento de una nueva Iglesia Universal que lleva la esperanza al proletariado interior mientras atiende al mismo tiempo las necesidades de una nueva casta guerrera. La escuela parece eminentemente apta para ser la Iglesia Universal de nuestra decadente cultura. Ninguna institución podría ocultar mejor a sus participantes la profunda discrepancia entre los principios sociales y la realidad social en el mundo de hoy. Secular, científica y negadora de la muerte, se ciñe estrechamente al ánimo moderno. Su apariencia clásica, crítica, la hacer aparecer, si no antirreligiosa, al menos pluralista. Su currículum define la ciencia y la define a ella misma mediante la llamada investigación científica. Nadie completa la escuela -todavía. No cierra sus puertas a nadie sin antes ofrecerle una oportunidad más: educación de recuperación, para adultos y de continuación.

La escuela sirve como una eficaz creadora y preservadora del mito social debido a su estructura como juego ritual de las promociones graduadas. La introducción a este ritual es mucho más importante que el asunto enseñado o el cómo se enseña. Es el juego mismo el que escolariza, el que se mete en la sangre y se convierte en hábito. Se inicia a una sociedad entera en el Mito del Consumo Sin Fin de servicios. Esto ocurre hasta tal punto que la formalidad de participar en el ritual sin término se hace obligatoria y compulsiva por doquier. La escuela ordena una rivalidad ritual en forma de juego internacional que obliga a los competidores a achacar los males del mundo a aquellos que no pueden o no quieren jugar. La escuela es un ritual de iniciación que introduce al neófito en la sagrada carrera del consumo progresivo, un ritual propiciatorio cuyos sacerdotes académicos son mediadores entre los creyentes y los dioses del privilegio y del poder, un ritual de expiación que sacrifica a sus desertores, marcándoles a fuego como chivos expiatorios del subdesarrollo.

Iván Illich La sociedad desescolarizada (México, 1971)
 Hoy continuamos con la serie  basada en el tema milennials Z  que iniciamos con el  post del sábado, 9 de septiembre de 2017 titulado Aprendizaje speedy gonzález ...ándaleeeee (I) ; ¿Cómo son los estudiantes del siglo XXI ?. ¿Cómo aprenden los milennials? ,...y toca una entrevista "La verdad sobre los milennials" a Simon Sinek ...lo que me recordó, entre otras cosillas, lo que escribimos el martes, 14 de febrero de 2017 Los 6 sellos del Cáncer, educación, Muerte y The FIVE stages of tech DISRUPTION. Infographic @johnstraw @DisruptionHub and el modelo Kübler-Ross.. aparte de los apuntes incrustados encriptados & garabateados del título ... para el resto, master card ... to be continued ...



2.6 La industrialización de la falta

Una metodología que permita señalar la perversión de la herramienta al convertirse en su propio fin, encontrará necesariamente una fuerte resistencia entre quienes están habituados a medir el bien en términos de francos o de dólares. Platón decía que el mal hombre de estado cree poder medirlo todo y mezcla la consideración de lo inferior y de lo superior en busca de lo que conviene más al fin pretendido. Nuestra actitud hacia la producción ha sido moldeada, a lo largo de los siglos, por una larga sucesión de este tipo de hombres de estado. Poco a poco las instituciones no sólo han conformado nuestra demanda, sino que también han dado forma a nuestra lógica, es decir, a nuestro sentido de la medida. Primero se pide lo que produce la institución, pronto se cree no poder vivir sin ello. Y mientras menos se puede gozar de lo que ha llegado a convertirse en necesidad, más fuertemente se siente la necesidad de cuantificarlo. La necesidad personal se convierte así en falta medible.

La invención de la ‘educación’ es un ejemplo de lo que expongo. Se tiene la tendencia a olvidar que la necesidad de educación, en su acepción moderna, es una invención reciente. Era desconocida antes de la Reforma, excepto en la crianza de la primera edad, que los animales y los hombres prodigan a sus crías. Se la distinguía con mucha exactitud de la instrucción necesaria al niño, y del estudio al cual más tarde se dedicaban algunos, bajo la dirección de un maestro. Para Voltaire, la palabra ‘educación’ era todavía un neologismo presuntuoso, empleado por fatuos maestros de escuela. 

La empresa que consiste en hacer pasar a todos los hombres por grados sucesivos de iluminación encuentra raíces profundas en la alquimia, el Gran Arte de finales de la Edad Media. Con muy justo título se considera Juan Amos Comenius, obispo moravo del siglo XVII —pansofista y pedagogo, como él mismo se nombraba—, uno de los fundadores de la escuela moderna. Fue uno de los primeros en proponer siete o doce grados de aprendizaje obligatorio. En su Magna Didáctica describe la escuela como un instrumento para «enseñar a todos totalmente todo» (omnes, omnta, omino) y esboza el proyecto de una producción en cadena del saber, que disminuye el costo y aumenta el valor de la educación, con el fin de permitir a cada cual alcanzar la plenitud de la humanidad. Pero Comenius no sólo fue uno de los primeros teóricos de la producción en masa, fue también un alquimista, que adaptó el vocabulario técnico La convivencialidad  de la transmutación de los elementos al arte de criar a los niños. El alquimista quiere refinar los elementos base, purificando sus espíritus a través de doce etapas sucesivas de iluminación. Al término de este proceso, para su mayor bien y el del universo, los elementos son transformables en metal precioso: el residuo de la materia, habiendo sufrido siete clases de tratamiento, da plata, y lo que subsiste, después de doce pruebas, da oro. Naturalmente los alquimistas fracasaban siempre, cualquiera que fuera la perseverancia en sus esfuerzos, pero siempre su ciencia les ofrecía nuevas buenas razones para volver a la carga con tenacidad. El fracaso de la alquimia culmina con el fracaso de la industria.

Ivan Illich. La convivencialidad. (México, 1973)

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 Fuente: [ youtube]

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