miércoles, 14 de diciembre de 2016

Moral Machine - Human Perspectives on Machine Ethics... MIT & #IoT Spinoza, Aristóteles y el sorteo (I)



No se trata de un choque entre civilizaciones o religiones, sino de otro que sobrepasa con creces al Islam y a Estados Unidos, en los que pretendemos focalizar el conflicto para hacernos la ilusión de que existe un enfrentamiento visible y una solución por la fuerza. Se trata de un antagonismo fundamental que señala, a través del espectro de Norteamérica (que es quizás el epicentro de la globalización, pero que de ninguna manera representa toda su encarnación) y a través del espectro del Islam (que tampoco es la encarnación del terrorismo), la globalización triunfante enfrentada a sí misma.

Baudrillard
Como continuación al post del pasado domingo, 20 de noviembre de 2016 El espíritu del terrorismo. Jean Baudrillard ..The spirit of terrorism, #IoT Internet of things & violence ... y por curpita de Jordi Jubany  -a causa de un twitt-  me veo inserto , de nuevo en el internet de las cosas , internet of things #IoT ,,, en este caso , de nuevo en el mundo de la violencia y el terrorismo .. en un dilema ético .. o moral ... según se mire ... distinción muy pero que muy ....llena de historia ... que me retrotrae al Instituto SAn Isidoro ... de Sevilla ... en el que estudié en el cambio de decenio del 70 al 80 ...del pasado siglo ... hoy que las artes, la filosofía ... lo único que ha servido de algo -que es como decir que no sirve de nada-  al ser humano ...  y continuamos pensando como algunos hace mucho tiempo ... q el MIT y otras instituciones anglosajonas de poder .. nos siguen insertando en el dilema , que será el dilema -o trilema o cuatrilema sg se mire- del siglo XXI ... el protestantismo, culteranismo, jansenismo ... de corte anglo frío, como me gusta llamarlo, entre nórdico y germánico  .. and others species ante el cristianismo ... de corte caliente , y mediterráneo ... #BRexit dixit ... que quizá pueda romperse en dos el primer bloque que parecía monolíTICoh!! ...
En el post anterior, resaltamos del texto de Baudrillard este párrafo ... que hoy nos ha abierto la discusión y nuestro deambular garabateador a propósito de las máquinas morales o máquinas éticas. Acaso, sean lo mismo? :

Esto rebasa por mucho el odio al poderío mundial que domina a los desheredados y los explotados, los que cayeron en el lado equivocado del orden global. Ese maligno deseo habita en el corazón de los que disfrutan de sus beneficios. La alergia a cualquier orden definitivo, a cualquier poder definitivo es afortunadamente universal, y las dos torres del World Trade Center encarnaban, perfectas en su gemelidad, precisamente ese orden definitivo.

No se requiere una pulsión de muerte o de destrucción, tampoco un efecto perverso. Resulta lógico e inexorable que el engrandecimiento del poder exacerbe la voluntad de destruirlo, también que sea cómplice de su propia destrucción. Cuando las torres se desmoronaron, daba la impresión de que respondían al suicidio de los aviones suicidas, suicidándose. Se ha dicho: “¡Dios mismo! No puede declararse la guerra.” Pues sí, Occidente, que ha tomado el lugar de Dios (de la divinidad todo poderosa y de la legitimidad moral absoluta), se convierte en suicida, y se declara la guerra a sí mismo. Las innumerables películas de catástrofes revelan esa fantasía que conjuran a través de la imagen, sumergiendo todo bajo los efectos especiales. Pero la atracción universal que ejercen, al igual que la pornografía, muestra que el paso al acto está siempre cerca; es la veleidad de rechazar un sistema que, de tan poderoso, se acerca a la perfección o a la omnipotencia.

Baudrillard

Pero el texto con el encabezamos este post continuaba así:

"En este sentido, se puede hablar de una guerra mundial; no la tercera sino la cuarta y única verdaderamente mundial, pues lo que está en juego es la globalización misma. Las dos primeras guerras mundiales respondían a la imagen clásica de la guerra. La primera puso fin a la supremacía de Europa y a la era colonial. La segunda puso fin al nazismo. La tercera, que tuvo lugar bajo la forma de la Guerra Fría y la disuasión, puso fin al comunismo. De una a otra, nos hemos dirigido cada vez más hacia un orden mundial único, que hoy ha llegado virtualmente a su consumación. Un orden que se encuentra enfrentado a las fuerzas antagónicas diseminadas en el corazón mismo de lo mundial, en todas sus convulsiones actuales. Guerra fractal de todas las células, de todas las singularidades que se rebelan bajo la forma de anticuerpos. Enfrentamiento a tal punto inasible que cada cierto tiempo es necesario salvaguardar la idea de la guerra a través de puestas en escena espectaculares, como las de la Guerra del Golfo o la de Afganistán. Pero la Cuarta Guerra Mundial está en otra parte. Ella es la que inquieta a todo el orden mundial, a toda dominación hegemónica –si el Islam dominara al mundo, el terrorismo se levantaría en su contra–. El mundo mismo se resiste a la globalización."


El terrorismo es inmoral. El acontecimiento del World Trade Center, ese reto simbólico, es inmoral, y responde a una globalización que en sí misma es inmoral. Pues bien, seamos inmorales. Y si queremos comprender algo, miremos un poco mas allá del Bien y el Mal. Por primera vez, nos hallamos frente a un acontecimiento que desafía no sólo la moral sino toda forma de interpretación Tratemos de hacernos de la inteligencia del Mal.
El punto crucial está justo ahí: el contrasentido total de la filosofía occidental, la del Siglo de las Luces en cuanto a la relación entre el Bien y el Mal. Creemos ingenuamente que el progreso del Bien, su ascenso al poder en todos los ámbitos (ciencia, tecnología, democracia, derechos humanos), corresponde a una derrota del Mal. Nadie parece haber comprendido que el Bien y el Mal ascienden al poder al mismo tiempo, y siguen el mismo movimiento. El triunfo del primero no conlleva la desaparición del otro, sino al contrario. Al Mal lo consideramos, metafísicamente, como un error accidental. Pero ese axioma, del que se desprenden todas las formas maniqueas de la lucha entre el Bien y el Mal, es ilusorio. El Bien no reduce al Mal, ni a la inversa: son irreductibles el uno para (con) el otro, y su relación es inextricable. En el fondo, el Bien no podría darle jaque al Mal más que renunciando a ser el Bien, puesto que al adjudicarse el monopolio mundial del poder lleva consigo un efecto de retour de flamme de una violencia proporcional.

Y por qué citamos a Spinoza, Aristóteles y el sorteo en el encabezamiento del post? ..véte tu a saber ... aunque hoy recordamos al sefardí español del exilio que era su familia 

Pues ... leyendo a Spinoza , planteaba que “Los sentimientos abren la puerta a una cierta medida de control premeditado de las emociones automatizadas.” , también decía:

"“Mi hipótesis […] un sentimiento es la percepción de un determinado modo de pensar y de pensamiento con determinados temas. Los sentimientos surgen cuando la acumulación absoluta de detalles cartografiados alcanza una fase dada.”

hEMOS twitteado unos apuntes garabateados a propos de Spinoza en er twitterío ... para continuar reflexionando sobre el cuerpo, los cuerpos y su necesidad de manteniMIENTO






 (leer más...) Fuente: [ varias ]

No hay comentarios:

buscador

Google