miércoles, 2 de noviembre de 2016

Democracia y Educación en el siglo XXI. La obra de John Dewey 100 años después. Libro de Actas Congreso Iberoamericano de Pedagogía



 «Anasagasti, en declaraciones a Radio Nacional de España, afirmó que la decisión de la mayoría de los magistrados del Supremo le ha ‘sorprendido favorablemente’ y demuestra que ‘el que la hace la paga, que no hay nadie por encima de la ley’. Además, el portavoz de los nacionalistas vascos indicó que Felipe González debería dejar de pensar que puede ser presidente de la Comisión Europea. ‘Una persona –subrayó– que ha sido presidente del Gobierno y que ha tenido un ministro y un secretario de Estado de la Seguridad que teóricamente van a ser encarcelados por haber secuestrado a una persona, no creo que tenga autoridad moral para escuchar lo que hemos escuchado estos días sobre la Constitución y sobre el fundamentalismo democrático’.» (El Mundo, Madrid, jueves 23 de julio de 1998.)




Hoy traemos a este espacio 1557 páginas de sesudo estudio e investigación pedagógica, en formato Libro de Actas del XVI Congreso Nacional y VII Congreso Iberoamericano de Pedagogía: Democracia y Educación en el siglo XXI. La obra de John Dewey 100 años después , celebrado del 28 al 30 de Junio en la Universidad Complutense de Madrid.

Me acordé de dos "disidentes", - tambien disidentes entre ellos, como no podía ser de otra forma- y de sus palabras, tanto de Gustavo Bueno, cuando habla de fundamentalismo democrático ... y de otras críticas a la democracia como la de Agustín García Calvo, cuya conferencia trajimos a nuestro blogcito el domingo, 12 de mayo de 2013 andamos NO preparando #kfe07 : España, Sevilla y yo (I) ...: Contra la democracia ... NO actúes, sólo PIENSA ...

Coordina: Dra. Coral González Barbera (Universidad Complutense de Madrid) y Dra. María Castro Morera (Universidad Complutense de Madrid) Edita: XVI Congreso Nacional y VII Congreso Iberoamericano de Pedagogía Sociedad Española de Pedagogía C/ Albasanz 26-28 – 3C1 28037-Madrid (España) ISBN: 9 788460 882374
Aquí les dejo el índice:

Y terminamos con un apunte de Gustavo Bueno en un párrafo que nos habla de cuatro acepciones del rótulo fundamentalismo democrático y con una definición del concepto "fundamentalismo democrático" : 

«Cuatro son las acepciones del rótulo "fundamentalismo democrático" que vamos a intentar delimitar, según una clasificación general del material disponible; clasificación que sin duda podría refinarse o desplegarse con acepciones más particulares. Sin embargo nos parece que la distinción entre estas cuatro acepciones del mismo rótulo será suficiente para aclarar el embrollo de los malentendidos inevitables que se producen cuando una misma expresión asume significaciones muy diversas, a la vez que involucradas las unas con las otras, según diferentes planos o criterios. Nos ha parecido conveniente denominar a estas acepciones con adjetivaciones diferentes, a efectos de claridad y de "fijación de conceptos". Las denominaciones son las siguientes: fundamentalismo democrático primario, fundamentalismo democrático canónico, fundamentalismo democrático miserable y contrafundamentalismo democrático.» 

(Gustavo Bueno, «Historia (natural) de la expresión fundamentalismo democrático», El Catoblepas, 95:2, enero 2010.)

"Fundamentalismo democrático"

Ideología idealista que afirma que la democracia constituye el fundamento de la auténtica sociedad política. Según el fundamentalismo democrático, hay una idea pura de democracia de la que las sociedades existentes son una realización más o menos perfecta. Cualquier régimen político no democrático será considerado ilegítimo, e incluso perderá su condición de verdadera sociedad política. Esta ideología sostiene que en una democracia existe la “voluntad general” y que el pueblo es quien tiene el poder, sin perjuicio de que pueda delegarlo a sus representantes. El fundamentalismo democrático, en cuanto idealismopolítico y jurídico, ignora que los estados simplemente existen y que, en rigor, no son susceptibles de ser legitimados, de la misma manera en que no se puede justificar normativamente la existencia del suelo a partir del derecho urbanístico. Es el Estado el que genera los mecanismos de legitimación, no a la inversa. Además, el concepto de “voluntad general” apunta a una realidadinexistente, ya que la suma de voluntades nunca constituye otra voluntad. Por otra parte, es imposible que en una democracia el pueblo mande, ya que se trata de un régimen político como cualquier otro, donde una parte de la sociedad ejerce el poder sobre el resto; lo distintivo de la democracia consiste en que el pueblo (entendido ahora como “cuerpo electoral”, y no de forma sustancialista) se limita a seleccionar por medio de unas elecciones a los gobernantes.
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Fuente: [ slideshare vía Congreso Iberoamericano de Pedagogía ]

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