lunes, 17 de octubre de 2016

Infrastructures for Inclusive and Open Science and RISIS presentation. De los indicadores a los objetivos: redefiniendo las realidades sociales. [conferencia]



Hoy traemos a este espacio esta conferencia de la STI Conference 2016 - Valencia, 2nd plenary session. Roundtable: Infrastructures for Inclusive and Open Science and RISIS presentation. Panelists: Éric Archambault (Science-Metrix. Montréal, Canada), Valentin Bogorov (Thomson-Reuters. Moscow, Russia), Abel Packer (Scielo, Sao Paulo. Brazil), Hebe Vessuri (IVIC. Venezuela). Chair: Ismael Ràfols (INGENIO, CSIC-UPV. València, Spain)

 The infrastructure for information on S&T has a strong influence on the patterns of communication and the visibility of science. Scientific journals and the bibliographic database shape the production, circulation and consumption of knowledge. Since the mid 20th century, science dynamics was influenced by Garfield’s notion that a small “core journals” that published most of the all the research of significance – those covered by the ISI (now Web of Science) database. These core journals of ‘international’ scope that ‘controlled’ most scientific communication were mainly published in a few Western countries. The databases were often used by managers to stratify science into high quality cores (top quartile journals), second class science and ‘invisible science’. Since the 1980s, researchers in the global south and in some disciplines such SSH have increasingly voiced discontent about Garfield notion of ‘core’, in particular about its consequences in terms of the invisibility of ‘peripheral’ journals and the effects of journal stratification on knowledge production. For example, there have been worries of suppression of research on topics relevant to developing countries or marginalised populations which are published in local journals in languages other than English. Also, the great changes in ICT in the last two decades have facilitated the pluralisation of scientific information. The appearance of new databases, such as Scielo or Redalyc that explicitly aim to fill in gaps in coverage. Moreover, the advent of open access technologies that can make ‘local’ journals accessible across the globe. Also new forms of science dissemination, such as blogs or twitter, or new forms of publishing (e.g. data sharing), are making scientific information more diverse. However, this succession of transformations towards more ‘open science’ poses major challenges to the governance of information infrastructure. In this round table we aim to discuss, first, the diverse strategies for developing infrastructure with an open and comprehensive coverage and, second, the governance of the scientific information infrastructure in the face of new forms of communication. First, current general databases have a limited coverage while more comprehensive databases are specific to some regions or sectors. Thus, most S&T indicators and benchmarking are based on conventional ‘core’ databases. Should more comprehensive databases be developed, mixing different types of science – e.g. more ‘local’ and more ‘universal’? How should indicators of these databases be interpreted? How is open access best provided and maintained? Second, the development of robust and publicly trusted indicators needs an open and transparent data infrastructure. What type of governance should be established to ensure public critical analysis? Which types of organisations should manage the data? Should these be distributed or centralised systems? Previous studies of standards and infrastructure have shown that deep political implications of apparently technical choices. If we aim to make science more open, democratic and inclusive, we need to be highly reflective on how we develop these infrastructures.


Álvaro Restrepo. en la web de IBERDIVULGA nos lo explica así:


. La búsqueda del desarrollo continúa siendo uno de los grandes puntos de la agenda de un gran número de países, sobre todo de la periferia. El camino hacia la obtención de condiciones mejores que permitan el bienestar social duradero es la meta principal, pero ¿cómo se han definido los objetivos? ¿Cómo se evalúan los avances en esta materia? Esta cuestión es abordada por Sakiko Fukuda-Parr en su charla inauguralIntended and unintended consequences of global goals: The power of numbers to shape agendas, del 21 Congreso Internacional de Indicadores de Ciencia y Tecnología.

Dicho congreso, organizado por INGENIO y el ENID con participación de la OEI por medio de la Cátedra CTS+I Ibérica y el apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, tuvo por fin tratar el tema del uso de indicadores de evaluación y de seguimiento en contextos poco “ortodoxos”, enfocándose en las periferias tanto geográficas como del conocimiento. Asimismo, se ha preocupado por la reflexión alrededor del uso de los indicadores de ciencia y tecnología en situaciones donde su validez puede ser cuestionada.
Esta profesora de la New School en los Estados Unidos, integrante de las Naciones Unidas, directora del reporte del Índice de Desarrollo Humano y promotora del IDH, aprovecha la ocasión para discutir sobre las ventajas y limitaciones de los indicadores en la definición de las metas globales. Para ello, toma el caso de los Objetivos del Milenio (ODM) definidos para el periodo 2001- 2015. Allí, Fukuda-Parr retoma los efectos positivos y negativos de los números, pues en últimas los indicadores pretenden ser representaciones numéricas de una realidad social. No obstante, según defiende la ponente, a la vez que representan, transforman y redefinen esa realidad social.
El caso particular de los ODM muestra el éxito de su adopción y aplicación, a pesar de sus muchas falencias. Retomados por instituciones que se preocupan por el desarrollo, estos números adquieren relevancia y utilidad, a tal punto que vencidos sus términos en 2015, se crean unos nuevos bajo esta metodología llamados Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Su popularidad radica en que es una forma clara y concisa para definir prioridades para el desarrollo en la comunidad internacional. Buscan ser comprensivos y establecer prioridades por medio del acuerdo internacional de unas normas internacionales alcanzadas a través de la negociación. Son simples, mesurables y enfocados en los resultados. Su funcionalidad los hace sumamente deseables tanto para las políticas, análisis y gestión con un sustento en los hechos.
Ahora bien, además de su practicidad para abstraer las realidades locales y hacerlas comparables, contribuyen a la distorsión de la realidad. Como lo afirma Fukuda-Parr, entre los inconvenientes de describir los objetivos sociales con indicadores están: 1) el reduccionismo de la cuantificación; 2) la intangibilidad de lo social; 3) el poco énfasis en los medios por los cuales se alcanzan los resultados; 4) son inadecuados para un cambio social transformativo; 5) se convierten en objetivos de planeación. De hecho, si bien en su origen los ODM fueron concebidos para comunicar, llamar la atención y monitorear, luego se transformaron en puntos de la agenda. Así, unas herramientas de seguimiento y evaluación se convierten en elementos configurativos de la política distorsionando la realidad social. El problema central es que aquello que no está en los indicadores es puesto de lado y no es incluido en el debate público. Así, se redefinen las realidades sociales, prioridades, conceptos y hasta comportamientos.
Aquellos indicadores se transforman en estándares de comportamiento, de desempeño, que enmarcan el “buen actuar”. Entonces, definen la manera de interacción con un fenómeno al tiempo que lo interpreta (define). Varios ejemplos son citados; a manera de ilustración, el empoderamiento de la mujer que es traducido en paridad de acceso a la educación, entre otros. Ello no solo no representa al empoderamiento, sino que resta importancia a otros fenómenos relevantes para dicha problemática. Finalmente, es necesario considerar que los ODM han sido creados. De este modo, están marcados por los intereses y creencias de las personas e instituciones participantes en su elaboración. Un ejemplo claro es el paradigma de pobreza que propugnan, el cual va encaminado a la satisfacción de las necesidades básicas como la construcción de escuelas, restaurantes, etc.; es decir, busca llevar los servicios a los más pobres. Sin embargo, la ponente expone que es una perspectiva conveniente al modelo económico, porque no lo toca, son solo medidas paliativas. Lo que debería hacerse es repensar el modelo que da pie a la pobreza, a las desigualdades y a la exclusión. Los ODM usaron el poder de los números para crear una definición de desarrollo, lo cual constituye un marco hegemónico que circunscribe el margen de acción (Fukuda-Parr citando a Cox). 
La reflexión de Fukuda-Parr nos conduce hacia una perspectiva crítica sobre instrumentos que son normalmente citados como los indicadores. Más allá de representar, también dan sentido y enmarcan. No son sólo cuantificaciones, hay ideas de fondo y vehiculan discursos. Lejos de ser neutrales, los indicadores y las metas, u objetivos, constituyen herramientas de poder que no responden necesariamente a los problemas a los cuales buscan darles solución. Por ello, es necesario comprender su utilidad, pero también considerar los inconvenientes que acarrean.

Los compartimos la grabación (en Inglés)
(leer más...) Fuente: [ iverdivulga ]

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