domingo, 27 de febrero de 2011

Próxima-mente presentación de eǝe ... : Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,
Pero los hombres y los muchachos que, en sus harapos esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando
supieron que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba
Como ahora a mí,
¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,
Amor, qué lejos -como uno de otro!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos, riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.

Fernández Retamar. [imagen vía Vladimir Kazanevsky]



Hablemos hoy sobre dos conceptos: educación e instrucción ... veamos definición de diccionario ...
instrucción.

(Del lat. instructĭo, -ōnis).

1. f. Acción de instruir.

2. f. Caudal de conocimientos adquiridos.

3. f. Curso que sigue un proceso o expediente que se está formando o instruyendo.

4. f. Conjunto de reglas o advertencias para algún fin. U. m. en pl.

5. f. Inform. Expresión formada por números y letras que indica, en una computadora, la operación que debe realizar y los datos correspondientes.

6. f. pl. Órdenes que se dictan a los agentes diplomáticos o a los jefes de fuerzas navales.

7. f. pl. Reglamento en que predominan las disposiciones técnicas o explicativas para el cumplimiento de un servicio administrativo.

~ militar.

1. f. Conjunto de enseñanzas, prácticas, etc., para el adiestramiento del soldado.

~ primaria.

1. f. enseñanza primaria.

~ pública.

1. f. La que se da en establecimientos sostenidos por el Estado, y comprende la primera y segunda enseñanza, las facultades, las profesiones y las carreras especiales.

hacer la ~ un soldado.

1. loc. verb. Hacer los ejercicios previstos para conseguir la instrucción militar.

V.

juez de primera instancia y de instrucción





educación.

(Del lat. educatĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de educar.

2. f. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.

3. f. Instrucción por medio de la acción docente.

4. f. Cortesía, urbanidad.


La educación no es un juego .... seguro?



El modelo en que se inspira la idea de la vanguardia no sirve. La marcha de las artes por la historia es concebida como un movimiento lineal, definido y abarcable, en el cual uno puede determinar su lugar. Se pasa por alto, en tal idea, que este movimiento va desde lo conocido hacia lo desconocido; y que, por lo tanto, sólo los rezagados pueden decir dónde están. Nadie sabe qué es “delante”, y menos que nadie quien ha llegado a un terreno ignoto. No hay forma de protegerse contra esta incertidumbre.

Sólo puede meterse con el futuro el que esté pronto a pagar el precio del error. El avant de avantgarde encierra una intrínseca contradicción: sólo puede establecerse a posteriori. La metáfora de la vanguardia comporta a más de las temporales, determinaciones sociológicas, expresadas en la segunda parte de la palabra: “Guardias se llaman, aparte de las guardias de corps de los príncipes en muchos ejércitos, las tropas escogidas (ver élite.) —distinguidas por su empleo preeminente y por sus uniformes particularmente vistosos—, las cuales por regla general están acantonadas en las capitales y en las ciudades donde residen los príncipes. Guardia quiere decir originariamente un cercado... Como el creador propiamente dicho de la guardia debe ser considerado Napoleón I... La tradición pone en boca de su comandante, el general Cambronne (falsamente, por cierto) la frase: ‘La guardia muere pero no se rinde’ ”1.

Toda guardia es un ente colectivo; tal la caracterización primordial que se desprende del término. El grupo se antepone al miembro individual, cuyas decisiones no cuentan cuando la guardia actúa —excepción hecha de su comandante, pues en toda guardia se distingue con todo rigor entre el uno que imparte las órdenes y las consignas del día y los muchos que las reciben, las transmiten y las cumplen. Común a todos sus integrantes es la disciplina férrea. No puede prescindir de reglamentos y normas. Su cumplimento no siempre es fácil; por otra parte, empero, le evita al integrante de la guardia no pocos dolores de cabeza: él, con su libertad, delega en el cuerpo del que forma parte las dudas, las zozobras y la inseguridad, pudiendo sentirse más seguro de su causa, que ya no es la suya propia sino la del cuerpo. De la protección que brinda la guardia disfruta en primer lugar quien está incorporado a sus filas. Si tiene deberes, también tiene derechos, es decir, privilegios. Pertenecer a la guardia es un sello de distinción. Constituye un cuerpo exclusivista. Toda guardia, la vanguardia inclusive, se considera como una élite. Se enorgullece no sólo de estar más adelante, más allá, sino también de representar a una mino-
ría selecta.

Las aporías de la vanguardia. Hans Magnus Enzensberger


Las connotaciones que el uso de esta metáfora traslada al caso tópico del ‘impacto de la ciencia y la tecnología sobre la sociedad’ son inmediatas. La ciencia, la técnica, son el puño, el meteorito, la bala: un objeto compacto, no descomponible, no analizable, cajas negrasen el sentido de Latour: de ellas sabemos lo que hay antes (inversiones, esperanzas, intereses) y lo que hay después (usos, efectos, aplicaciones) pero nada de su interior, de su construcción y sus contenidos. Ciencia y técnica tienen su propio dinamismo interno, una trayectoria insoslayable: “el progreso de las ciencias y las técnicas” es el nuevo nombre del destino. La misma imagen de la trayectoria de un proyectil que causa un impacto implica toda la racionalidad de una función matemática: la parábola. Oponerse a que una ecuación tome los valores que le son propios es tan irracional como Edipo huyendo del augurio, o como el ojo cerrándose para no ver el puño ya lanzado. Todo lo más, se podrán retrasar o amortiguar los efectos del proyectil, retardar la aparición de los valores numéricos de la función que define la trayectoria. Por ello, la sociedad se limita a sufrir el impacto, es el paciente, no tiene ninguna responsabilidad ni papel en la construcción ni en la orientación del meteorito. Éste, la ciencia, es un fenómeno de la naturaleza, construido por nadie, cumpliendo su inexorable trayecto, mera manifestación de la dura realidad, expresión impersonal e irresponsable de la necesidad.

EMMÁNUEL LIZCANO. Metáforas que nos piensan Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones


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