miércoles, 26 de mayo de 2010

Project Twitter. #twple (V): Cierra el pico!! ...El maestro ignorante. Kopiberto @nouso contesta ...Odessa ...al final de la escapada




"Y resultó que no fue necesaria ninguna otra inteligencia. Sin pensar en ello, les había hecho descubrir aquello que él descubría con ellos: todas las frases, y por consecuencia todas las inteligencias que las producen, son de la misma naturaleza. Comprender sólo es traducir, es decir, proporcionar el equivalente de un texto pero no su razón. No hay nada detrás de la página escrita, nada de doble fondo que requiera el trabajo de una inteligencia otra, la del explicador; nada del lenguaje del maestro, de la lengua cuyas palabras y frases tengan el poder de decir la razón de las palabras y de las frases de un texto.
Los estudiantes flamencos habían proporcionado la prueba: sólo tenían a su disposición para hablar de Telémaco las palabras de Telémaco. Basta pues con las frases de Fénelon para comprender las frases de Fénelon y para decir lo que se ha comprendido en ellas. Aprender y comprender son dos maneras de expresar el mismo acto de traducción. No hay nada detrás de los textos sino la voluntad de expresarse, es decir, de traducir. Si ellos habían comprendido la lengua tras haber aprendido Fénelon, no era simplemente por la práctica de comparar la página de la izquierda con la página de la derecha. Lo que cuenta no es pasar de página, sino la capacidad de decir lo que se piensa con las palabras de los otros. Si aprendieron eso de Fénelon era porque el mismo acto de Fénelon como escritor era un acto de traductor: para traducir una lección de política en un relato legendario, Fénelon había puesto en el francés de su siglo el griego de Homero, el latín de Virgilio y la lengua, sabia o ingenua, de otros cientos de textos, desde cuentos de niños a historias eruditas. Él había aplicado a esta doble traducción la misma inteligencia que ellos empleaban a su vez para decir con las frases de su libro lo que pensaban de su libro."

El maestro ignorante. Jacques Ranciére


Vamos a comenzar la quinta parte de nuestro Project Twitter. #twple (IV):

*Project Twitter. #twple Welcome to My PLE! ... @ainhoaeus vs. @eraser

* Project Twitter. #twple (II): Manifiesto de lo borde ... Hartos de Finlandia!!! (II) : Apañeros NO estamos en Finlandia, ... sino en España

* Project Twitter. #twple (III): Cultura vs. culturas populares. @Edupunk vs. @Edudada

* Project Twitter. #twple (IV): Yoismo, yo, yo ... y yo también. “I AM WHAT I AM”. Entornos personales de aprendizaje ?

Hoy traemos a este espacio la aportación de nuestro amigo Kopiberto (@nouso) , (El rincón de Kopiberto)
Pensad todos al uní-sono ...
cuantos congresos, reuniones, blogueríos varios, saraos de todo tipo educativo están sedientos y secos de la palabra de los estudiantes ? ...
... le hicimos una pregunta twittera, ...cap-ciosa? ...;-)

A la que nos ha contestado así : Dirigir tu aprendizaje? hablamos de universitarios. #twple #ple

Hagamos de profesor invisible, ..y de maestro ignorante ... taissez vous!!!:

"¿Esta el universitario actual preparado para dirigir su propio aprendizaje o es, precisamente eso, lo que hizo siempre?

Esta pregunta, que me hace @eraser, bajo el hashtag #twple, es la que ha provocado la reflexión que a continuación paso a compartir con todos vosotros. en realidad, la idea era resumir una afirmación en los 140 caracteres que nos ofrece twitter, pero me parece una idea con demasiados matices como para ni siquiera plantearme esa posibilidad.

"Aclarar que la siguiente reflexión, aunque la comparta con vosotros, es personal, y sólo está basada en mi experiencia personal. Es una reflexión que hago desde el asiento de mi aula de la facultad de Historia de la US, de las opiniones compartidas con otros compañeros, tanto de la facultad como de otras cercanas, y, por supuesto, y a tener en cuenta, de la vivencia del desprestigio de la universidad en general, y de las ciencias sociales en particular. Aclarado esto…

¿Cuáles son los objetivos de un estudiante universitario?

Luchar por la obtención de un título universitario en la actualidad es algo muy devaluado. Los porqués son muchos, muchísimos, pero vamos a centrarnos en dos: 1- la continuidad de la consideración del Título Universitario como un trampolín hacia un sueldo más alto, para una consideración social, y, en definitiva, para abrir un sinfín de puertas de cara a una carrera laboral, amplia, cómoda, y bien remunerada; 2- la absurda realidad de ir a la universidad porque es lo q que se hace tras el bachillerato.

Esta situación, por parte del alumnado, sumada a muchas otras circunstancias hace que la Universidad haya perdido su esencia, su objetivo de ser un centro del saber, un foco de debate y racionalidad donde nacen eternos intelectuales. No, eso ya no es así. Por supuesto hay alumnos que destacan en todas y cada una de estas facetas, son auténticos devotos de sus estudios y se convierten en verdaderos eruditos de su materia – y de muchas otras en algunos casos – que sí obtendrán un título universitario que le abrirá puertas y significará algo. Sin embargo, éstos son minoría.

¿qué papel juega la docencia universitaria en todo esto?



En la universidad, como en la vida hay de todo. Y, aunque parezca lo contrario, lo que intento trasmitir es una defensa a los profesores de universidad. Si, lo han leído bien, admiro, y mucho, a la mayoría del profesorado universitario. Ellos están ahí porque fueron – y son – alumnos de los del segundo, gente que va a dedicar su vida profesional al conocimiento, aprendizaje y enseñanza de la materia de la que están enamorados, investigadores que aportan gran parte de la esencia de las materias que se supone que, como alumno, quieres aprender y por eso has elegido. Aunque no todos son tendentes a la docencia, de hecho, siempre pensé que en la universidad hay que separar la investigación de la docencia.

Sin embargo, al perder fuerza el alumnado, muchos profesores se han contagiado de esa desidia, de esa “lucha” por el aprobado simple y llano para conseguir un título que abra puertas. La docencia se ha convertido en algo totalmente impersonal, hasta el punto de una distancia, en ocasiones insalvable, entre profesor y alumno.

¿está el alumno preparado para dirigir su propia educación?

Esta es una pregunta difícil, muy difícil, en la que hacer una generalidad es muchísimo más trabajoso que no hacerla. Hablar de “alumnos universitarios” como un grupo hace mucho tiempo que dejó de tener sentido. Por eso vamos a centrarnos en los alumnos que no sólo buscan un título universitario para adornar su currículum, para abrir las puertas de su futuro (aka acceder a una oposición).

De entre los alumnos del segundo grupo, los que tienen un interés por su carrera universitaria de una forma u otra, no todos están preparados para dirigir su propio aprendizaje. Si hablamos de preparación, únicamente, la respuesta es sencilla, no. Pero sí el alumno tiene interés y está motivado, puede aprender rápido las técnicas por las que adquirir sus conocimientos. Es fácil, porque desde el principio, (y aquí pongo el ejemplo de mi carrera, pero que se que vale para otras materia) hay quien insiste en enseñarte cómo buscar un artículo, cómo se hace una investigación, autores básicos para el estudio específico, etc.

Entonces, ¿donde está el problema? El problema aparece cuando desaparece la motivación, cuando se van las ganas. Como he dicho, los alumnos son del primer grupo en su mayoría, al menos los primeros años de carrera, y no es difícil que tus relaciones personales en la facultad no sugieran un buen ambiente que facilite el auto aprendizaje. A esto le sumaremos a muchísimos docentes que te quitarán las ganas y el interés por cualquier tema.

Pero, el mayor problema, y podrá parecer que lanzo los balones fuera, está en la educación de base. Si, está mas que repetido lo del bajo nivel de la educación previa a la Universidad, pero es que es verdad. Ni la ESO ni el Bachillerato ofrecen una educación competitiva. No se aprende, este sistema educativo no esta hecho para eso. Cuando cualquier alumno de bachillerato piensa que un libro es un problema, que un trabajo es un peldaño a superar, que es mucho mejor aprobar con un 5 que currárselo, al llegar a la Universidad, esto no es diferente.

Soluciones:

Yo no conozco las soluciones, la verdad es que se me escapan muchas etapas de la educación de un niño, pero lo que tengo claro es que el objetivo no debe ser formar funcionarios. La competitividad mal entendida hace que los que destaquen sean capados, y eso hace que la educación sólo forme mediocres. Si el admirado es el que suspende, el malote, el “guay”, algo estamos haciendo mal. Así llegamos al principio, y la mayoría de los alumnos tiene miedo de aprender, sólo quieren su título, su oposición abierta, y poco más.

Hay que educar a los alumnos para que lleguen a ser los mejores, y, ojo, esto no implica que los alumnos se vayan pisando unos a otros. No deben ser los mejores, deben intentar serlo. Hay que educar a los futuros alumnos en la solidaridad del conocimiento, en la participación como elemento del aprendizaje grupal. Eso, probablemente, de unos futuros universitarios que, cuando compartan la pasión del aprendizaje por un tema en concreto, ellos mismos se irán animando unos a otros, descubriendo juntos el camino a seguir.

Mientras, los alumnos destacados se esconderán en sus departamentos, que es el resguardo del que quiere y quiere y quiere, y mientras, los demás, seguirán siendo unos mediocres que sólo con suerte podrán avanzar con buen pie en su desarrollo intelectual.

Los alumnos universitarios no están preparados para llevar a cabo su propia dirección en el aprendizaje. Y no lo están, precisamente, porque no se les ha enseñado. Nos han enseñado a mamar de una teta que no nos ofrece absolutamente nada. Y sólo en nuestra mano (como alumnos universitarios) está el cambiar el rumbo. Está en nuestra mano, si, pero, por lo general, necesitamos mucha ayuda. Perder la motivación en este ambiente es muy fácil, y ni podemos, ni nos pueden dejar caer en esto.



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Fuente: [Kopiberto]

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