miércoles, 29 de abril de 2009

Universidad francesa, Malraux y Estado y Cultura (II): De como el Estado destruye la cultura a través de la Comunicación Estatal de Masas


"Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe afrontar el problema desde estos dos aspectos : error e ilusión. El mayor error sería subestimar el problema del error ; la mayor ilusión sería subestimar el problema de la ilusión. El reconocimiento del error y de la ilusión es tan difícil que el error y la ilusión no se reconocen en absoluto. (...)
Edgard Morin

Esta es la segunda parte del post del martes 28 de abril de 2009 Universidad francesa, Malraux y Estado y Cultura (I): Llamada Internacional Solidaria. La Universidad Francesa que tendrá, de momento, tres partes interrelacionadas. La parte de hoy , más allá de nuestras iniciales reflexiones, consta de un post de Babel Materiales de Európolis y Una temporada en el Infierno titulado: De como el Estado destruye la cultura a través de la Comunicación Estatal de Masas




Al que me he permitido añadir un primer video de André Malraux y otro de la recién nombrada González Sinde, el titular del periodista ya le vale (tranquiliza a los internautas ;-) ... por si no lo saben , el mismo día que fué nombrada la ministra la red creo un grupo en facebook que a dia de hoy tiene 29.289 miembros... ni se puede pedir la dimisión de una ministra el mismo día que es nombrada porque no viene a cuento, ni se puede intentar desde algunas organizaciones y personajes...suplantar la voluntad libre de la red, creando la impostura de que nos representan ni la Asociación de Internautas me representa a mi, ni esa gente que quería una reunión con la Ministra, que no muchachos, que ni a mi ni a muchos internautas nos representais... alguien os votó, para eso?

Pero volvamos adonde estábamos. La política en este pais ya no habla de nada que le importe a las personas que habitan nuestros territorios y pueblos... En la entrevista se limita a decir no sé, ... no sé, ... no sé... arriésgense señores políticos , sean políticos de verdad, ... algo pensará de la cultura en este país Sra. González-Sinde , mójense, dirijan, coordinen, lideren...no tengan miedo a equivocarse....

no es eso lo que , en teoría, hace un político...? o sólo pensamos en quitar un Director General de aquí, para pasarlo allá, a ver si pagamos lo que le debemos al del sector X, para contentar al grupo de presión Z, ver si el fulanito x lo colocamos en la dirección tal, para pasar el tal al área de coordinación interestelar de la cultura de internet que acabamos de crear....No nos queda, a algunos,no podemos pensar otra cosa, más que en la necesidad de que el Estado se retire lo máximo posible del mundo de la cultura y la educación... ni ministerio de cultura , ni ministerio de educación ni inspectores docentes, ni inspectores culturales, ...

Un ejemplo el gasto del Ministerio de Cultura del 2008 (fuente noticias.info)
"Del presupuesto total de 874 millones de euros, 297,6 millones van destinados a los diferentes organismos de la siguiente forma:

-Instituto de la Cinematografía: 104,8 M€
-Biblioteca Nacional: 51,9 M€
-Gerencia de Infraestructuras: 157,5 M€
-Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: 58,3 M€
-INAEM: 159,4 M€
-Museo del Prado: 44,5 M€.

Por otra parte, las inversiones suponen 266,7 millones de euros, lo que representa el 30 por ciento del total del presupuesto.

Por sectores, la distribución es la siguiente
-Museos y Patrimonio: 37%
-Política del libro y Archivos: 22%
-Música, teatro y danza: 18%.
-Cine: 12%.
-Cooperación y Difusión: 6%.
-Otros: 5% "
del 2009 presupuestos generales del Estado (pdf) asciende a la friolera de 1.284 millones de euros (serían 10 películas de Hollywood de gran presupuesto)...sólo un dato para contrastar (extraido de el economista.es)

2. El Titanic, viento en popa

La siguiente en el ranking es el remake de James Cameron sobre la historia del Titanic. La Paramount se gastó la friolera de 247 millones de dólares para filmarla, gran parte de los cuales se emplearon en construir un gigantesco estanque artifical en los estudios de Nuevo México y construir allí una maqueta del barco prácticamente a tamaño original, que se construyó sobre un tanque en una playa al sur de Rosarito, en Bajo California. El romance entre Winslet y DiCaprio y los espectaculares efectos especiales hicieron el resto. El resultado: 11 oscars y una recaudación mundial que corta el hipo: 2.300 millones de dólares.



En fin, os dejamos con el post sobre las relaciones Estado y Cultura...que va a ser mejor...

[12 nov. 1991] Este ensayo (1), luminoso y vitriólico, es, al mismo tiempo, una reflexión sobre las relaciones entre el Estado y la Cultura, un canto fúnebre por la Muerte del Espíritu a manos de la Comunicación Estatal de Masas, y una historia impresionista de la cultura de Estado, en Francia, desde la inmediata posguerra.

Follow up:

Este último aspecto es el mas controvertido, polémico y devastador del libro, por una razón simple y brutal: Fumaroli, profesor del College de France, autor de dos ensayos imprescindibles sobre la retórica en la época clásica francesa, describe con extremada precisión los orígenes últimos del modelo y las prácticas del actual ministerio de la cultura, bajo la tutela de Jack Lang… Bismarck, Lenin, Hitler, el Frente Popular, Andre Malraux y Georges Pompidou.

Fumaroli reconstruye, con mucho rigor y erudición, el vínculo de unión de todos los elementos de tan heteróclita relación, proponiéndonos una lectura pedagógica perfectamente devastadora.

Mas allá de un rastreo arqueológico que debiera pasar por el Platon de "La Republica" y la consagración "divina" de la "razón", por parte de los jacobinos franceses, hacia 1.793, evidentemente, a su modo de ver, el origen ultimo del Estado cultural está en la Kulturkampf bismarckiana. Lenin, por su parte, aplica con mucho talento policial los grandes principios tutelares concebidos por Bismarck.

Convertida la cultura en arma de guerra ideológica, Lenin crea, por su parte, por vez primera, una burocracia de Estado que, en estrecha colaboración con la policía y los muy diversos recursos coercitivos del Estado totalitario, aspira a servirse de la cultura como del más eficaz de los instrumentos de guerra ideológica.

Hitler y Mussolini no hacen otra cosa, creando nuevos ministerios con idéntica vocación "ecuménica": utilización de la cultura como un recurso de publicidad, persuasión y manipulación de las masas, a través de la tecnología, definitivamente moderna, de los medios de comunicación audiovisuales.

La "transición generacional" que nos lleva del dúo Lenin-Hitler al dúo Malraux-Georges Pompidou es la mas discutible, quizá, del ensayo de Fumaroli. Pero el ensayista rastrea e ilustra sus proposiciones con mucho rigor historico.

En la inmediata posguerra, perdidas las antiguas colonias, caída Francia en una postración histórica moralmente devastadora, Malraux concibe un proyecto fáustico: un ministerio de la cultura destinado a dar a Francia un "imperio" (espiritual) que sustituya a su antigua potencia diplomática y militar… No será otra la ambición de Georges Pompidou cuando, al final de los anos sesenta, descubre que una gran exposición, en el Metropolitan de Nueva York, amenaza con "robar" a Paris el puesto de "capital cultural y espiritual"…

Como es bien sabido, para "devolver" a Francia su "rango cultural", en la escena internacional, Pompidou y sus estrategas conciben la gestación del celebre museo que lleva su nombre, el mas visitado del mundo, quizá, consagrado, a celebración permanente de la Modernidad.

Así las cosas, Malraux y Georges Pompidou crearon una "infraestructura" administrativa y burocrática extremadamente poderosa e influyente. Y cuando Mitterrand llega al poder, en 1.981, su ministro de la cultura, Jack Lang, hereda un patrimonio tecnocrático formidable, que la nueva administraccián pondrá al servicio de su visión del mundo y su concepción de los negocios del espíritu.

El mes de octubre de ese ano, tras una "calurosa" visita a Fidel Castro, Jack Lang presento, ante una conferencia mundial de la Unesco, su "programa de acción", cuyos jalones son bien conocidos y sintomáticos: Cuba es un modelo de cultura y sociedad… los EE.UU. representan una "cultura imperialista" contra la que es necesario "resistir"… el gobierno socialista francés se atribuye la "misión histórica" de dirigir esa "resistencia", enarbolando las banderas del dirigismo, la autarquía y el proteccionismo cultural mas agresivo.

Tras diez anos de experiencia cultural-socialista, en Francia, los "efectos perversos" de esa política no pueden ser más evidentes y devastadores:

––El ministerio francés de la cultura se ha transformado en una maquinaria de producción de fiestas conmemorativas consagradas a la celebración de la megalomanía presidencial.

––La megalomanía presidencial ha embarcado el presupuesto nacional en una serie de "grandes proyectos" de discutible envergadura estética, evidente carestía financiera, y elocuente catástrofe institucional.

––La producción permanente de espectáculos, fiestas y homenajes apenas traduce una vocación propagandística al servicio de los intereses de una minoría oligárquica, que defiende de modo particularmente férreo sus prebendas de muy diversa especie.

––Incrustadas esas prebendas, como una lacra, en el presupuesto del Estado, los intereses de la minoría tecnocrática se convierten automáticamente en decisiones de Estado; convirtiendo, definitivamente, la cultura en un negocio y patrimonio autárquico de una minoría ideológica, social, incluso familiar, que se arroga, sin pudor, la misión histórica de "iluminarnos".

De ese modo, el dirigismo se transforma en arbitrariedad y la arbitrariedad prolifera de modo farisaico. Se comienza denunciando el imperialismo cinematográfico americano y se acaba dando créditos a los directores de cine que dan un "papel" a una hija del ministro de la cultura. Se proyecta una "opera popular" y se crea un monstruo administrativo elitista y oligárquico. Se anuncia "la construcción de la mayor biblioteca del mundo" y se olvida el abandono de la única biblioteca nacional existente. Se multiplican las "donaciones", "fiestas", "conmemoraciones" de carácter artístico y cultural: y las prebendas de las subvenciones apenas pueden ocultar el vacío intelectual más absoluto, convirtiendo la supuesta cultura nacional en un mero instrumento de manipulación del ocio.

Es en ese extremo donde el "modelo" francés cobra una dimensión universal, poniendo en evidencia como el filisteismo tecnocrático de una minoría que comienza por esgrimir una vocación supuestamente igualitaria y termina convirtiendo en un campo de ruinas morales la tierra finalmente baldía de la cultura.

Se trata de un proceso de vampirismo moral íntimamente ligado a la manipulación de la cultura a través de los medios audiovisuales, la conversión de la cultura en objeto de supermercado y la conversión del objeto de supermercado en publicidad al servicio de la oligarquía burocrática.

Convertido el Estado en productor, empresario, manipulador, supervisor, gerente y distribuidor privilegiado de la cultura, los productores de cultura, artistas, poetas, cineastas, dramaturgos, etc., se convierten en modestos asalariados al servicio de un "empresario monopolista" que no solo aspira a la producción de objetos: también se atribuye el control autoritario de los valores espirituales de toda obra de arte, considerándose depositario de una verdad "revelada" por un "progreso" que ella manipula como un monopolio autárquico.

Auto-proclamada la burocracia de Estado como detentadora exclusiva de los "verdaderos" y "únicos" valores morales de "libertad" y "progreso", intentando controlar la noción misma de esos valores en función de las necesidades electorales de la burocracia de turno, las mercancías culturales se degradan en meros objetos, al servicio del ocio con que los gobernantes intentan amueblar con su propaganda permanente.

Así, los ministerios de la cultura, allí donde existen, tienen tendencia a confundirse con el ejercicio y el magisterio de la publicidad, la manipulación y la propaganda de Estado. La historia del arte y la cultura contemporáneas nos recuerdan, por el contrario, que la razón titubea y languidece, cuando no muere, en aquellas sociedades donde la cultura se ha convertido en un manierismo de la publicidad administrativa, multiplicándose, con dolor, pero en libertad, allí donde el filisteismo de las oligarquías ideológicas no consigue envenenar la producción y el comercio de los frágiles negocios del espíritu.
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(1) L'Etat culturel. Essai sur une religion moderne. Marc Fumaroli. Editions de Fallois.
Paris, 1.991. 305 paginas. 125 ff.(leer más...)

Fuente: [babel]

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